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Cómo ser un esquiador PRO (o al menos parecerlo)

¿No has esquiado nunca o lo has hecho muy pocas veces? No te preocupes, se dice que siempre hay una primera vez para todo y que nadie nace enseñado. En la estación de esquí aprenderás a dar tus primeros pasos sobre los esquís o tabla de snowboard con la compresión (¡y paciencia!) de los monitores y, seguro, de tus colegas. Ahora bien, entre no saber nada y parecer un pardillo, sabemos que hay una gran diferencia.

Si le metes caña y constancia, algún día serás todo un esquiador PRO que podrá presumir en pistas con sus descensos, maniobras y piruetas; mientras llega ese momento, al menos, puedes intentar no parecer demasiado novato siguiendo esta guía para que el vocabulario y los conceptos básicos del esquí no te pillen desprevenido. Para que si te hablan de palilleros o de powder no pienses que te están hablando en chino o de la última receta culinaria de moda.

El material que necesitas

Unos esquís, ¿y ya? ¿Te los ajustarás en las zapatillas que tienes para ir al supermercado? Suponemos que si no tienes ni idea de esquiar, lógicamente no tendrás material a no ser que hayas heredado algo o te lo hayan regalado. En ese caso te puedes saltar este apartado;no te hará falta elegir y comprar esquís, te tocará ir a una tienda a alquilar material de esquí. Tendrán que darte tres cosas: los esquís, las botas y los bastones.

Cuando te los pruebes, te parecerán la cosa más infernal del mundo. Bueno, excepto que escales y te pongas con frecuencia los pies de gato; en ese caso ya vas armado con una paciencia y tolerancia al dolor y a la incomodidad que te ayudarán mucho a la hora de esquiar. Es normal que las botas aprieten y sean incómodas, pero tampoco nos pasemos: vamos a esquiar y a divertirnos, tampoco a hacer un «via crucis», así que coge una talla y un ajuste suficiente, pero sin que llegue la sangre al río (ni a la montaña).

Lo ideal es que para empezar las botas tengan un Flex por debajo de 60; eso significa que son más flexibles que las botas más precisas y rígidas de los esquiadores expertos. Si no lo entiendes, sin problemas: tú suelta eso del «flex» en la tienda de alquiler, que quedarás como un auténtico profesional.

Si por el contrario, prefieres empezar por el snow, comprueba aquí los tipos de tabla de snowboard que puedes escoger en una tienda y para que sirven cada uno de ellas.

Viste como lo haría un esquiador PRO

Momento clave el de abrir el armario y elegir qué ponerte. Quizás tengas guardado uno de esos trajes ochenteros para esquiar, lleno de colorido, herencia de un tío, hermano mayor, vecino, o comprado para una fiesta de disfraces «vintage». A no ser que vayas a una jornada «retro» -oye, ¡que las hay en algunas estaciones de esquí!- o que busques conscientemente llamar la atención, quizás sea mejor optar por algo más discreto. Sobre todo porque -y que esto quede entre tú y yo- todavía no eres un esquiador PRO de verdad y más vale pasar desapercibido, al menos al principio.

En la actualidad la ropa de esquí tiene bastante estilo y, cuando te la pongas, igual te gusta tanto que acabas yendo con la chaqueta cualquier día de frío polar a la oficina. Además, hay muchas gangas que podemos conseguir en portales y app de ropa de segunda mano, en tiendas tipo «outlet» o en rebajas; incluso podemos alquilarla en algunas tiendas.

Fíjate en la estética, pero también en la funcionalidad de las prendas. Y vístete por capas, como si fueras una cebolla: una primera transpirable; una segunda que abrigue; y una tercera que nos proteja del viento, lluvia y/o nieve. No te olvides de la braga para el cuello, guantes, protector labial y gafas de sol.

Un poco de vocabulario

Vale, cuando te vean esquiar difícilmente podrás aparentar ser un PRO si estás empezando. Pero cuando estés en la terracita tomándote algo o charlando en alguno de los bares de après-ski, al menos sí podrás aparentarlo si te aprendes este vocabulario básico: backcountry, es esquiar fuera de pistas y en terreno con nieve no tratada; un boardercross es un circuito con peraltes, giros, saltos y cambios de rasante; carvear es girar sobre los cantos; si te hablan de «calvas» no te están insultando, sino refiriéndose a los trozos sin nieve en las pistas; un descenso chino no es una manada de esquiadores asiáticos, sino una avalancha de esquiadores, en general; si te dicen que estás «engorilao» es que vas a tope con el esquí.

Las «focas» son las pieles que se pegan a la suela de los esquís para hacer esquí de fondo o travesía; si te advierten de que «vas chuscao», es que vas muy rápido; los «kamikazes» son los que bajan por las pistas a lo loco, sin fijarse en el resto de esquiadores (cuidado con no chocarte con ellos); palis o palilleros son los esquiadores, independientemente de la modalidad de esquí que practiquen, mientras que los snowboarders son surfers; powder es la nieve polvo, la identificarás rápido, es el tipo de nieve para esquiar más codiciada; remar es impulsarte con los palos; skimo es el esquí de montaña; meterle gas es acelerar agachándote con los palos hacia atrás y los esquís paralelos en pendiente. Los habituales del fuera pista son los «freeriders» y los locos de los snowparks, «freestylers».

Cómo comportarte en la estación de esquí

Moverse por la estación de esquí es fácil. Coge un mapa de pistas o descárgatelo en el móvil para tener identificadas algunos puntos básicos de interés:

  • Dónde están las pistas verdes (muy fáciles) y azules (fáciles… pero alguna te puede dar algún susto). Intenta evitar las rojas y las pistas negras de esquí porque si te metes en ellas, lo normal es que no te quede más remedio que bajarlas como puedas.
  • Dónde están los mejores bares (con terraza, si hace sol) para hacer algún descanso durante la jornada porque esquiar no consiste en estar el 100% sin parar de esquiar, ¡ni siquiera siendo el esquiador PRO que sabemos que eres! [ironía off]. Ah, y acuérdate de cómo eran tus esquís para cuando acabes la cervecita y vuelvas a por ellos, ya que puede haber muchos parecidos.
  • Dónde están los jardines de nieve si vais con niños y necesitáis «aparcarlos».
  • Algo básico para no quedar como un novatillo en las pistas es saber subir y bajar de los remontes. El telearrastre será uno de los primeros con los que te enfrentarás. Recuerda una cosa: no es una silla, guíate por su nombre y deja que, simplemente, te arrastre. Los telesillas suelen dar menos problemas a los principiantes, aún así, bajar de ellos a menudo es motivo de caídas; intenta bajar con suavidad y si caes, ya lo sabes, una sonrisa y adelante.

El après-ski, un imprescindible de todo esquiador PRO

Un esquiador PRO sabe que el día no acaba cuando cierran las pistas de esquí; de hecho, es ahí cuando empieza lo mejor para muchos: el après-ski («después del esquí», por si no lo has pillado). En tu viaje de esquí puedes ir a conocer el pueblo, hacer turismo, pasear, irnos de compras, ir al cine… o lo que hace la mayoría, irse de bares a conocer gente, a ligar y a repasar el historial de hazañas que hemos logrado en las pistas (real o inventado).

Pásatelo bien, sé tú mismo y, si todavía no tienes la seguridad de ser un esquiador PRO y aún no controlas del todo la terminología del esquí, no te flipes demasiado porque es fácil que te pillen con alguna fanfarronada.

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Publicado por Viajes Estiber

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