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Qué hacer en Candanchú si no esquías: Historia, tapas y nieve

¿Tienes amigos o pareja a quienes te cuesta convencer para hacer una escapada a la nieve porque no les gusta esquiar o están lesionados? ¡Te damos varios motivos que te ayudarán! Viajar a la nieve no significa quedarse aburrido en el hotel. De hecho, son muchas las actividades que hacer en Candanchú si no esquías en su hermoso entorno del Valle del Aragón.

La montaña es para todos y por eso hemos preparado esta guía. Prepárate para descubrir que la nieve y el invierno se pueden disfrutar al máximo sin necesidad de deslizarse por las pistas. Aquí tienes los 7 mejores planes para enamorarte de Candanchú vayas o no a esquiar en el Pirineo Aragonés.

Candanchú es solo la estación de esquí más antigua de España, inaugurada en 1928. Su ubicación privilegiada en el Pirineo Aragonés la convierte en el campamento base perfecto para quienes buscan una experiencia invernal completa.

Más allá del forfait, este destino fusiona a la perfección la belleza de los paisajes nevados con un patrimonio cultural fascinante y una oferta gastronómica que quita el sentido.

Desde paseos con sabor a historia hasta jornadas de tapas reconfortantes frente a la chimenea, aquí la montaña se vive y se saborea a otro ritmo, sin prisas. Te contamos todo lo que hacer en Candanchú si no esquías.

Nieve para todos: Actividades sin esquís en la estación

Raquetas en Somport

candanchú si no esquias

A un paso de Candanchú, cruzando casi la frontera con Francia, se encuentra el Espacio Nórdico de Somport. Es un paraíso absoluto para los amantes de las caminatas invernales y de practicar esquí nórdico.

Calzarse unas raquetas de nieve es la forma más relajante y mágica de adentrarse en sus frondosos bosques de hayas y pinos negros.

Existen varios circuitos balizados de diferentes niveles por el Valle de Aspe para caminar sobre el manto blanco disfrutando del silencio de la naturaleza. Es una actividad accesible, ideal para desconectar y llenar los pulmones de aire puro.

Adrenalina alternativa

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¿Quién dijo que sin esquís no hay emoción? Si buscas un subidón de adrenalina pero no quieres pasar por la curva de aprendizaje del snowboard o los esquís tradicionales, tienes que probar el snowscoot o la ski-bike.

Estos innovadores vehículos combinan el manillar de una bicicleta o patinete con tablas en su base, permitiéndote deslizarte por la nieve con un control muy intuitivo.

Es una de las cosas más emocionantes que hacer en Candanchú si no esquías. Hay opciones para alquilar este material y disfrutar de bajadas divertidas desde el primer minuto.

Las mejores vistas (Silla del Tobazo)

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Para disfrutar de las panorámicas más espectaculares del Pirineo no hace falta sudar la gota gorda. Candanchú ofrece el «pase de paseo», un forfait especial para peatones que permite subir al icónico telesilla del Tobazo. Este trayecto eleva hasta casi los 2.000 metros de altitud.

Una vez arriba, hay un mirador inigualable para contemplar la inmensidad del Valle del Aragón, el imponente Pico de Aspe y las cumbres vecinas cubiertas de blanco. Es el lugar perfecto para hacer las mejores fotos del viaje y tomar un café caliente. Sin duda un plan obligatorio que hacer en el Pirineo Aragonés.

Candanchulandia y trineos

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Si viajas con los más pequeños de la casa, la diversión está más que garantizada y hay cosas que hacer en Candanchú si no esquías.

La estación cuenta con un área específica para que los niños y las niñas experimenten su primer contacto con la nieve de forma totalmente segura: Candanchulandia.

Además, la zona de trineos de nieve es un auténtico imán de risas y buenos momentos tanto para peques como para adultos que se niegan a crecer.

Alquilar un trineo y lanzarse por las laderas habilitadas es un planazo sencillo, económico y muy divertido.

Pasad la mañana construyendo el clásico muñeco de nieve, organizando una batalla de bolas y deslizándoos sin parar hasta que el cuerpo aguante.

La joya de la corona: La estación internacional de Canfranc

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A escasos minutos en coche de Candanchú, está una de las construcciones más fascinantes de toda España: la Estación Internacional de Canfranc.

Inaugurada en el año 1928, esta majestuosa infraestructura ferroviaria fue concebida como un gran palacio que debía conectar España y Francia a través de los Pirineos. Sorprende su arquitectura afrancesada, sus grandes ventanales y su imponente marquesina.

Pero Canfranc es mucho más que una fachada bonita. Es un lugar cargado de leyendas, espías durante la Segunda Guerra Mundial y oro nazi que transitó por sus andenes.

Después de décadas de abandono, hoy vuelven a circular los trenes por sus vías y el edificio histórico ha sido rehabilitado y reconvertido en un hotel de lujo.

Entre las cosas que hacer en Candanchú si no esquías, no te pierdas las visitas guiadas que se organizan en la estación ferroviaria para descubrir los pasadizos subterráneos y sus secretos.

Pasear por su explanada nevada al caer la tarde, con la iluminación resaltando sus detalles arquitectónicos, es una experiencia mágica.

Jaca: La capital del «après-ski cultural»

De la Ciudadela a las tapas

A media hora de Candanchú, Jaca se alza como el epicentro social de la comarca. Su visita arranca obligatoriamente en la Ciudadela, una impresionante fortaleza militar de planta pentagonal del siglo XVI, única en su género y maravillosamente conservada. Pasear por sus fosos, donde ahora habitan simpáticos ciervos, es un plan estupendo.

Después de empaparte de historia y visitar la primera catedral románica de España, es el momento perfecto para sumergirte en el bullicio de su casco antiguo.

Las calles adoquinadas invitan a perderse mientras el ambiente festivo del après-ski empieza a inundar cada rincón. Un plan obligatorio que hacer en Candanchú si no esquías. Incluso si tienes pensado visitar Candanchú en verano este es un plan que no debes perderte.

Ruta de tapas y shopping

Jaca es famosa por su gran ambiente de tardeo y su cultura del tapeo. Olvídate del frío refugiándote en las cálidas tabernas de la Calle Mayor y sus callejuelas aledañas. Debes pedir un vino Somontano y acompañarlos de pinchos creativos, croquetas caseras y raciones de jamón.

Además, Jaca ofrece un eje comercial fantástico. Podrás pasar la tarde curioseando en tiendas de montaña, boutiques de ropa, queserías y pastelerías locales.

No te vayas sin comprar unos «Lazos de Jaca» o unos «Condes», los dulces típicos de la ciudad que endulzarán el camino de regreso al alojamiento.

Pista de hielo

Otra actividad deportiva que hacer en Candanchú si no esquías, en un entorno controlado y urbano, es el patinaje en el Pabellón de Hielo de Jaca.

Es una de las pistas de hielo más grandes y modernas de España, con un espectacular diseño arquitectónico en forma de cúpula.

Patinar sobre hielo al ritmo de la música es una actividad muy divertida para disfrutar tanto en pareja como en familia.

No importa tu nivel, lo esencial es mantener el equilibrio, agarrarse a la barandilla si es necesario y reírse tras alguna que otra caída inofensiva.

Relax y bienestar en el valle

Hotel Santa Cristina Petit Spa

Después de un día de caminatas, turismo y frío, el cuerpo pide a gritos un merecido descanso. A pocos kilómetros de Candanchú, el Hotel Santa Cristina alberga un coqueto Petit Spa que es un auténtico oasis de bienestar en medio de la montaña.

Ahí espera un área de relax de 59 metros cuadrados con bañera de hidromasaje, sauna, vestuario y piscina cubierta con vistas de 28 metros cuadrados y 1,20 metros de profundidad.

Es el lugar ideal para mimarse, regalarse un masaje descontracturante y recargar las pilas. Una experiencia para desconectar del estrés del día a día.

Gastronomía altoaragonesa: ¿Qué pedir?

Descubrir la gastronomía del Alto Aragón es otro de los planes imbatibles que hacer en Candanchú si no esquías. La comida de montaña aquí es contundente, sabrosa y perfecta para entrar en calor.

En las bordas y restaurantes del valle hay que pedir las migas a la pastora, coronadas con uva o huevo frito, y la emblemática olla jacetana, un guiso tradicional que resucita a cualquiera.

Las carnes a la brasa, como el ternasco de Aragón asado a fuego lento o el chuletón de vaca del Pirineo, son un auténtico regalo para el estómago. Acompaña el festín con un buen vino.

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Publicado por estiber

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