¿Crees que ir a esquiar implica, sí o sí, tener coche? Si no te apetece conducir o directamente no tienes vehículo ni nadie a quien liar para ir a las pistas, tenemos una buena noticia para ti: ¡Ir a esquiar en tren es posible!
De hecho, el tren lleva décadas siendo el modo de transporte favorito de los esquiadores europeos más experimentados y no es casualidad: combina comodidad, sostenibilidad y, muchas veces, un precio imbatible. Además, el ferrocarril siempre está asociado a una experiencia relacionada con la slow life.
Desde los Alpes hasta los Pirineos, las mejores pistas del continente tienen una cosa en común: existe la opción de esquiar en tren.
Te contamos cuáles son los destinos más interesantes y cómo encontrar las mejores ofertas para tu próxima escapada sobre raíles.
Ofertas destacadas: Escápate a la nieve este fin de semana

No hace falta planificar ir a esquiar en tren con meses de antelación. A veces, la mejor escapada es la que decides el miércoles y disfrutas el sábado. Consulta nuestros paquetes de fin de semana con alojamiento + forfait a pie de pista o a pocos minutos de tu estación de tren favorita, para que lo único en lo que pienses sea en elegir qué pista bajar primero. En una sola gestión lo tendrás todo resuelto: hotel, forfait y complementos que quieras (alquiler de material, clases, actividades, etc.).
Mejores estaciones de esquí en España accesibles en tren
Candanchú y Astún (Pirineo Aragonés)

Si buscas nieve garantizada y kilómetros de pistas sin fin, el Pirineo Aragonés es tu destino. Si vas a esquiar en Candanchú y Astún ten en cuenta que ambas estaciones suman más de 100 km esquiables repartidos entre pistas para todos los niveles, desde los primeros pasos sobre la nieve hasta los descensos más exigentes.
Y llegar es más fácil de lo que parece: se puede ir a esquiar en tren desde Zaragoza hasta Canfranc, uno de los pueblos de montaña con encanto que no debes perderte. El ferrocarril te planta en pleno corazón del Pirineo, con una estación internacional que es un edificio monumental. Y al acabar la jornada no te pierdas todo lo que ver y hacer en el Pirineo Aragonés.
Desde allí, existe el servicio de un bus rápido y regular que conecta directamente con las pistas. ¡Sin atascos y sin estrés!
La Molina y Vall de Núria (Pirineo Catalán)

La Molina es una estación agradable y familiar de 68 pistas y 71 kilómetos esquiables, donde además se puede practuciar el esquí nocturno, una experiencia única para muchas personas.
Lo mejor de todo: se puede ir a esquiar en tren. La línea R3 de Rodalies deja prácticamente a pie de pista desde Barcelona. Por eso se le conoce también como Skitren.
Por otro lado, pocas experiencias combinan tan bien la magia del tren y la montaña como la Vall de Núria. No se trata de un ferrocarril normal: se sube hasta un entorno tan mágico y espiritual a bordo de un tren cremallera. Sin duda hay mucho qué ver y hacer en La Vall de Nuria.
Es uno de los accesos más espectaculares a una estación de esquí de toda Europa. Esquiar en tren en Vall de Núria significa poder disfrutar de un entorno pequeño, familiar y de mucho encanto: tiene 8 kilómetros de pistas.
Sierra Nevada (Granada)

Esquiar en Sierra Nevada no deja indiferente a nadie, y es que esta estación tiene un don que pocas estaciones del mundo pueden presumir: esquiar con el sol en la cara y el Mediterráneo en el horizonte.
Aquí la nieve y el buen tiempo no se contradicen, se complementan. ¡Y tiene un impresionante dominio esquiable!: 112,5 kilómetros y 139 pistas.
Lo que nos interesa: sí, es posible esquiar en tren en Sierra Nevada. Llegar desde Madrid es tan sencillo como tomar el AVE y estar en Granada en tres horas; desde Málaga, apenas una hora de tren te separa de la ciudad.
¿Y una vez en la estación de tren, cómo se llega a las pistas? Allí mismo sale un autobús para subir cómodamente a la montaña. Un plan ideal para disfrutar del buen tiempo y de la nieve.
Alto Campoo (Cantabria)

Alto Campoo es la estación de los que saben. Menos masificada, más auténtica y con ese ambiente norteño que la hace especial. Situada en plena Cantabria, es el destino favorito de los riders del la cornisa cantábrica que buscan buena nieve sin multitudes. Tiene 28 kilómetros y 23 pistas.
Para ir a esquiar en tren a Alto Campoo, se puede coger el ferrocarril que va hasta Reinosa, a 3 horas de la capital española. Además que son muchos los planes que ver y hacer en Madrid. Una vez allí, hay un bus que acerca a las pistas en pocos minutos.
Es una opción ideal para los que quieren esquiar tranquilos, disfrutar de la gastronomía cántabra y volver con la sensación de haber descubierto algo que no todo el mundo conoce.

Es un destino clásico para ir a esquiar en tren. Para los madrileños, Navacerrada siempre ha sido sinónimo de primera nevada, fines de semana en familia y ese ritual de coger el tren de Cercanías C-9 camino a la sierra.
Y es que pocas estaciones en España tienen un acceso tan cómodo y directo: el tren te deja en el puerto sin necesidad de coche, parking ni complicaciones.
Un plan perfecto para escapadas exprés entre semana o planes de última hora el sábado por la mañana para gente de la zona.
Quizás no sea la estación más grande, pero tiene algo que las otras no pueden ofrecer: la comodidad de tener la montaña a un paso del centro de la capital. Tiene 8 pistas en 5 kilómetros esquiables.
Cruzando fronteras: Los Alpes Franceses en tren

Esquiar en los Alpes franceses no es un sueño lejano para los amantes de ir a esquiar en tren. Son un destino perfectamente alcanzable en ferrocarril desde España, y hacerlo así tiene un encanto especial que el avión jamás podrá ofrecer.
El TGV desde París conecta directamente con estaciones como Bourg-Saint-Maurice, puerta de entrada a Les Arcs y La Plagne, o con Moûtiers, desde donde se accede al dominio esquiable más grande del mundo: Les Trois Vallées, con más de 600 km de pistas que incluyen Courchevel, Méribel y Val Thorens. Desde España, la combinación es sencilla: AVE hasta París y TGV directo a los Alpes.
En invierno, Eurostar y SNCF operan servicios nocturnos especiales para esquiadores que salen el viernes por la noche y llegan a pie de pista el sábado por la mañana, con el forfait ya en el bolsillo.
Ventajas de viajar en tren a la nieve

Elegir ir a esquiar en tren no es solo una cuestión de comodidad, es una decisión que lo mejora todo. Para empezar, suele suponer un ahorro: un paquete tren + alojamiento + forfait acostumbra a ser más económico que el coche cuando sumas gasolina (¡cada vez más cara!), peajes, parking y el desgaste del viaje.
Además, si vas a esquiar en tren, llegas descansado. ¡Incluso puedes dormir en el trayecto! Sin horas al volante por carreteras de montaña con hielo, sin el estrés del puerto, sin buscar aparcamiento con los esquís encima.
Otra cosa que nos encanta de esquiar en tren es la posibilidad de aprovechar el trayecto: desayunar tranquilo, leer, escuchar música o simplemente contemplar el paisaje mientras la montaña se va acercando.
Y hay un argumento que cada vez pesa más en nuestra conciencia: es más sostenible. La huella de carbono del tren es hasta diez veces menor que la del coche.
Así que ir a esquiar en tren es, en definitiva, empezar las vacaciones desde el momento en que subes al vagón.




